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Pasaplatos Pedir una prueba Probar 60 días
Una cocina de restaurante en pleno servicio, con las lámparas encendidas sobre el pase y los platos apilados

Sala · Cocina · Caja

Que el sábado no se te coma.

Pasaplatos es el programa que lleva las reservas, la sala, las comandas, la cocina y la caja de tu restaurante. Uno solo, a cuota fija y sin cobrarte por cada cliente que entra por la puerta.

Por qué existe

No venimos del software. Venimos de ver un servicio desde dentro.

Lo empezamos para una hamburguesería del Baix Llobregat que pagaba por cada reserva, tenía la cocina con papelitos y cerraba la caja con una calculadora. No pedían nada raro: saber quién venía, que la comanda llegara bien a cocina y no perder una hora contando al final.

Lo que había en el mercado hacía una de esas cosas, cobraba por las otras y, cuando algo fallaba un sábado a las diez, no contestaba nadie. Así que lo hicimos nosotros, con el servicio delante, cambiando lo que estorbaba.

Hoy es un programa pequeño y lo seguimos haciendo nosotros. Preferimos diez restaurantes bien atendidos aquí cerca que cien por toda España.

Quiénes somos

Platos recién emplatados, en fila sobre el pase, y las manos del cocinero
El pase: donde la cocina y la sala se dan la mano.

Un sábado cualquiera

Así va un servicio, hora a hora.

Lo que pasa en una pantalla lo sabe la siguiente, sin volver a apuntar nada.

  1. Entra una reserva para las 21:30.

    Diez personas, desde el móvil, mientras montáis la sala. Si son muchas, llega como solicitud y decides tú. El día antes reciben un recordatorio automático.

  2. La sala, de un vistazo.

    Cada mesa tiene el color de lo que le pasa: reservada en breve, sentada, con comanda o con el plato listo. Si la siete lleva una hora y media, se ve sin preguntar.

  3. Se pide en la mesa, con la tablet.

    El punto de la carne, el pan, lo que no quiere. Si hay un celíaco, el aviso va pegado al plato y no se pierde por el camino.

  4. En cocina, la alergia llega antes que el plato.

    La pantalla de la pared enseña cada ticket con su mesa y sus minutos. El aviso, arriba y en rojo. Nadie tiene que gritarlo.

  5. Se cierra la caja y a casa.

    Efectivo, tarjeta o Bizum: cada cobro ya estaba apuntado. El cierre del día sale solo, con el arqueo hecho.

Ver las pantallas, una a una

Los que ya vienen no deberían costarte una comisión.

Las plataformas cobran por cada comensal, también por el que lleva diez años sentándose en la misma mesa. Aquí pagas una cuota fija y ya.

Lo que firmamos contigo.

  1. Precio público, el mismo para todos.
  2. Cuota fija. Cero comisión por comensal.
  3. Sin permanencia. La baja, en un clic.
  4. Si cierras en agosto, no pagas agosto.
  5. Tus datos son tuyos.
  6. Precio congelado dos años.
  7. Soporte con una persona, cada día de 12:00 a 00:00.
  8. Sesenta días de prueba sin tarjeta.

Leer las ocho cláusulas

Escríbenos. Contestamos en menos de media hora.

Cada día de 12:00 a 00:00. Nos pasamos por tu local si estás cerca de Barcelona, o lo hacemos por videollamada, y te dejamos sesenta días para decidir.